¿Qué son las Adicciones Conductuales?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una Adicción como una “enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales”.

Ahora bien, las adicciones se clasifican en dos grupos: aquellas que dependen de sustancias químicas, a las cuales se les conoce como drogodependencias, y aquellas donde el objeto del consumo se orienta a actitudes, comportamientos, relaciones con personas u objetos y se les conoce como adicciones comportamentales o conductuales.

En las drogodependencias la persona adicta busca el “bienestar” que produce en su cerebro el consumo de la droga. Generalmente quien consume genera una tolerancia o dependencia a esta sensación.

Es importante recordar que el abuso de las drogas invariablemente provoca trastornos físicos, psicológicos y dependencia.

Por todo esto, el problema con el consumo es que la “recompensa” recibida, cada vez requiere de mayores cantidades para volverse a producir.

Adicciones Conductuales

Las Adicciones Conductuales son conocidas como acciones incontrolables y compulsivas que se realizan por la necesidad de repetir una experiencia o la sensación asociada. Estas adicciones pueden estar relacionadas con el juego, las compras, la comida o el sexo, por ejemplo.

El perfil clínico de este tipo de trastornos por conducta adictiva y el enfoque terapéutico que se les da son similares a las adicciones con sustancia. En ambos casos existe tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia. Por otra parte, los patrones conductuales nocivos y repetitivos son los mismos. En cambio, una diferencia clara es que desgraciadamente las adicciones conductuales acostumbran a pasar más inadvertidas y están socialmente más aceptadas.

En cuanto a los aspectos psicológicos que generan sobre la personalidad, existen particularidades. Algunas de estas características son inseguridad, timidez, baja autoestima, hipersensibilidad, tendencia a fobias sociales e introversión asociada a síntomas ansiosos.

 Por otro lado, las adicciones conductuales suelen estar vinculadas con ciertas enfermedades mentales, que pueden ser previas o consecuencia de la adicción. Algunas de las más habituales son depresión y trastorno de personalidad, aunque también pueden darse casos de esquizofrenia o trastorno bipolar, pero de forma menos frecuente.

Las Adicciones conductuales más comunes son las siguientes:

Compras compulsivas:

Cuando el comprar se transforma en una conducta descontrolada y compulsiva, es cuando hay un problema. Muchas personas compran de forma obsesiva como método para relajarse o sentir alivio. Por desgracia, en vez de sentir satisfacción por los artículos comprados, experimentan sentimientos de impotencia, angustia e intranquilidad. Y todavía más grave, comprar compulsivamente puede hacer que estas personas lleguen a endeudarse y a continuar comprando sin ningún tipo de control.

Adicción al trabajo:

La adicción al trabajo se manifiesta cuando una persona dedica la mayor parte del día y en ocasiones, de la noche a trabajar, lo que le impide realizar otras actividades o descansar. Existen varias causas para explicar su origen, como baja autoestima, obsesión, una excesiva autoexigencia, demasiada ambición o sentimiento de inferioridad. Las consecuencias de esta adicción afectan tanto a la salud como a la familia y la sociabilidad del que la sufre. Algunos ejemplos de estas consecuencias serían estrés, aislamiento, ansiedad, agotamiento físico, discusiones o presiones.

Ludopatía:

Se trata de un trastorno que afecta al control de los impulsos donde la persona que lo padece siente unas ganas enormes de apostar en juegos de azar.

Cuando se llega a esta situación, la persona pierde por completo la capacidad de parar su conducta. Además, lo más común es que niegue que tenga un problema y diga que se trata tan sólo de una mala época.

Codependencia:

Se conoce como la adicción a una persona. La persona con dependencia siente que, sin la otra parte, su vida carece de sentido y vive sólo para y por esa persona. Sufrir esta adicción anula las capacidades propias ya que el enfermo siente que solo no se puede vivir ni lograr nada en la vida.